Frida

Frida
Viva la vida

domingo, 12 de abril de 2015

Tormenta

Hoy el cielo está de fiesta, pero siempre la forma de demostrarlo es con lluvia, con inmensas tormentas que reflejan el dolor de los vivos, ese dolor que queda latente en los corazones de todos, que nunca se va del todo ese que siempre está presente. La muerte es una de esas cosas de las que nadie tiene explicación de aquello que nadie puede salvarse en cierto punto, porque es parte de la vida es algo natural que nos encuentra a todos de distinta manera y nos hace darnos cuenta de que hoy estamos y tal vez mañana no... hoy dí un paseo por el cementerio donde me dirigí a un triste encuentro con la lluvia, literalmente el cielo se partia en relámpagos. Fué tan triste, porque es un lugar sagrado donde los vivos detenemos el tiempo, dejamos de pensar y nos damos cuenta de cuan triste es que la vida, el alma de una persona tan llena de vida de cariño este ahora dentro de un cajón de madera una madera que ni siquiera es digna de nosotros. Pero la vida es tan cruel y el destino tan incierto. Por un momento te recordé en los tiempos de la primaria, en la academia de baile donde nos deleitabas con tu inmenso talento, parte de la secundaria y hasta hace unos días cuando te ví por última vez, fuímos cercanos alguna vez pero no tanto aún así, fuí tan ajena a situaciones por las que pasaste hasta el final que sentí que estaba excluida de toda esta situación yo allá lejos, y todos en otro lado llorando tu muerte, a veces el corazón aprende a llorar sin derramar lágrimas y sin hacer notar ese dolor que llevamos dentro, pero está, siempre está, más aún viendo sufrir a la gente realmente cercana. Tuve el placer de decir que te conocí y que mis padres eran cercanos a tí, pero no soy alguien extrovertido en fín cosas que no vienen al caso. Sé que los ángeles están deleitados con tu presencia allá arriba y que ahora estas en un lugar mejor. Mi manera de decir adiós es otra, es esta, es la que hice a la tarde, también. Fuí hasta tu ultima morada prendí una vela por tí y te dediqué unas palabras mentalmente. Ahí en ese ambiente con las flores ya secas y las velas en sus últimas condiciones ahí te dije adiós hasta siempre CARLOS.

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