Frida

Frida
Viva la vida

domingo, 5 de abril de 2015

Idioma de un corazón destrozado.

Así es el mundo cuando tomas sentido de su existencia. Quitas la mirada de la pantalla, miras a tu alrededor y nada parece encajar. Ya no está, se ha ido, has perdido al amor de tu vida. Rapidamente intentas leer cuanquier estupidez, menos esas conversaciones que te llevan a ese triste final. Pero justo ahí cuando tratas de escapar te llegan torpes notificaciones del instagram entendiendo cuanta estupidez hay en el mundo moderno y te derrumbas a llorar porque el mundo esta hecho para sufrir, para ser. La vida es una mierda en ese momento para tí, justo ahí. Te destrozan todo el corazón, el alma. Y entonces das tu último esfuerzo por salvar los escombros que quedan, pero tu vista se nubla y los ojos de tu alma se empañan por una tormenta próxima que tal vez se instale en tus praderas por tiempo indefinido o quizas para siempre.
Y te das cuenta que es el final y que no hay vuelta atrás porque no hay atrás, no hay un "ya pasó". Porque el pasado se ve humedecido por tus lágrimas en un último respiro, pero te das cuenta que no hay fuerzas para seguir luchando porque tu corazón está partido, pero notas que los pedazos aún lo seguiran amando hasta el punto  donde tu corazón deje de latir; y lo peor de todo es que quedas sin él.
En un mundo en donde ya no importa más nada, porque respirabas su perfume y te calentaban sus abrazos. Todo se ha ido, se desvanece lentamente y se va por los inmensos túneles del tiempo, y te quedas sola en una isla desierta donde se respira soledad y se exhala tristeza, es como el punto sin retorno.
Sola, con el corazón roto y lágrimas en los ojos, tratando de esribir un mensaje de texto que explique tus tristezas pero sabes que nunca vas a mandar. Es la peor situación para un enamorado, donde ya no tiene a quien amar y todo se desvanece hasta ser nítido y casi imperceptile a nuestros sentidos, quedando esparcido en el ambiente recordando lo que significa tener el corazón partido. Porque de eso se trata.

martes, 31 de marzo de 2015

Pensarte

Sigues apareciendo en mis sueños inconcientemente, sin que lo note, sin que lo sienta. Estas presente inevitablemente como una brisa de primavera que pasa desapercibida entre el crecer de las flores de la vereda. A veces me pregunto ¿Será sólo un capricho de la vida? o realmente debo pensar en tí más de lo debido. Ojalá pudiera encontrar esa respuesta, porque heme aquí surcando los mares del olvido donde quedé inmersa en una fría soledad cuando te fuiste.
Podría escribir los versos más fríos esta noche para tí, pero de que sirve eso, cuando son cosas que no vas a leer jamás, me recuerda a aquella prelícula española que alguna vez ví, donde tomas papel y lápiz, y le escribes a aquella persona que tal vez no vuelvas a ver, o sí, luego acercas el papel a una vela donde dejas que arda así el dolor no quede tan adentro y a ese dolor, o al menos un parte se lo lleve el viento, y dividiendo ese dolor, ya no es tan grande para un sólo cuerpo.

lunes, 23 de marzo de 2015

Blogueando a la imaginación



Tal vez hay momentos en los que tu vida se detiene un instante, donde todo parece aclararse, donde deja de ser nítido y se vuelve de un color suave como aquellas primaveras color pastel que sinceramente no vienen al caso, mi mundo se detuvo cuando la conocí. Sentí como congeniábamos con solo un abrir y cerrar de ojos. De sus ojos, con esas largas y erguidas pestañas que parecían salida del más hermoso sueño que alguna vez supe tener en mi niñez.
Su pelo era alborotado como si el viento otoñal la hubiese despertado y no hubiese tenido tiempo de mirarse al espejo, porque realmente nunca lo hacía, era ese tipo de chica a la que no le importa como luce y como la ven los demás. Era alguien que podía caminar descalza en la lluvia y aun así creer que tenía un buen día. Porque así era ella, llena de vida y con toques de inocencia que sabían llenar de pecas sus pálidas mejillas, su tez era tan blanca y tan semblante que no me alcanzaría tinta ni papel para terminar de captarla, porque su viveza me lo impedía.
Ella era una niña y una mujer a la vez con una extraña combinación que extrañaba al más aventurado observador, era casi imposible no enamorarse de ella. Salvo el, que jamás la miraba, tal vez por miedo tal vez no llegaba a sus ideales de belleza en una mujer, tal vez, si solo tal vez la amara su mundo sería menos triste y menos vacío.
Su vida era “normal” lo cual para mi es sinónimo de aburrido. Tenía cualidades innegables que hacían del aúna persona totalmente irresistible. Podía recordar cosas que nadie jamás podía, amaba los buñuelos y las tardes de verano. Ir a la pradera, y en medio de los incontables campos abrir los ojos y volar como si fuese un pájaro dejándose ser, ser uno con la naturaleza y el sol. Le gustaba creer que en sus vidas pasadas había sido alguna especie de ave de rapiña. Cosas de la vida. Locura de ciertas personas, que las hacen especiales y únicas. Por más que amase a esa pequeña niña-mujer, ella lo quería a él y no podía permitir que sus ideales de amor no se cumplan, moví cielo y tierra para que se enamoren, llegando a ser una pareja tan hermosa e irresistible a la vista parecían hechos el uno al otro, cosa que jamás pude experimentar. A veces lamento haberlo hecho y luego recuerdo aquel día en que nos descubrimos como hermanos por cosas de la vida, de nuestros padres, de sus errores, de mi vida, de todo ese tipo de cosas que a veces me cuestan tanto decir. Ella jamás lo supo y jamás lo sabrá. Mi vida dejo de ser oscura cuando la encontré pero esa nitidez me cegaba al punto de ya no quererla presente en mí, en mis días. Ahí el amor, tan loco. La vida, todo…

domingo, 22 de marzo de 2015

otoñoooo

Y de repente sientes como si todo lo que estuvo ahí alguna vez se desvanece junto con el caer de las hojas en la llegada del otoño, todo se torna de color gris y se va con el viento, libre, como el sol cuando se va a su entrega diaria llenando al mundo de belleza, llenandonos a todos de emociones pasajeras de llantos llenos de pasiones y de corazones llenos de amor. Un día se va y sabes que has aprendido lo suficiente cuando cae el sol.
A veces espero volver a ver t sonrisa dibujada en cualquier Dejá Vú para al menos asi sonreír por el simple recuerdo de haberte tenido una noche, a veces lamento haberlo hecho haberte dejado escapar de mis manos, capaz seriamos felices ¿No? si, no, no ¿Sí? creo que eso a ciencia cierta jamás lo sabré...
Cuando llega el otoño el verano corre asustado temiendo que le hagan daño, se va dejando atras los días cálidos dejandonos expuestos al frío ese que quema con más intensidad que el calor mismo, pero alguna vez se han preguntado cómo es posible? quema el frío otoño el cual va calentando nuestros cuerpos para el invierno ese que llega crudo y viene hacia mi. Cuando me encuentro desprevenida  sola y sin tiii

sábado, 21 de marzo de 2015

Letras, vivir, mil vidas, pasión...



Capaz que hay un mundo detrás de todo aquello que para mí parece tan importante, pero la realidad es que no llego a conocerlo, solo imaginar que hay un mundo donde las palabras no significan para algunos, cuando  para mí lo son todo, mi alegría mi consuelo mi felicidad. Incluso mucho más, las letras corren por mis venas con un increíble caudal y llenas de pasión, esa pasión que solo consigues una vez en tu vida, mi pasión mi modo de vida. Estar un día en mis pensamientos significa enloquecer, a veces vivo vidas que no son mías porque me la paso imaginando historias que nunca llegan a un final, eso sucede porque muchas veces al llegar al papel no queman con la misma intensidad que al parecer solo está en mi cabeza. Escribir muchas veces se me da como un don, pero en momentos de bloqueo parece como si ese caudal, cual canilla trabada no tiene la suficiente fuerza para salir. Trato de vivir la vida como si hubiese una sola, porque realmente es así, hoy estamos y mañana no. Pero luego de pensar mucho me doy cuenta de que para mí hay más de solo una vida, me imagino mil vidas y las vivo así, intensa y alegremente, porque es eso lo que hay que hacer. Los escritores estamos un poco locos, pero en nuestra locura somos felices, cuando empecé a escribir descubrí un nuevo que estaba en la palma de la mano, porque literalmente son mis manos las que realizan el hecho en sí. Una persona que escribe vive mil vidas antes de morir. Yo voy viviendo mil y una hasta el día de hoy y espero vivir una y mil más. Porque eso es lo que realmente me hace feliz.

jueves, 19 de marzo de 2015

Pies pa´ que los quiero, si tengo alas pa´volar

Situación en la que me encuentro: a dias de rendir un final, y ¿qué hace mi mente? pues divagar. Va vuela, va viene. A veces creo que tego déficit de atención lo cuaql no me ayuda, pues para mi carrera (para una parte) dificulta todo, mientras que para la otra es lo más perfecto que puede pasarme. Aquí me encuentro entre dos mitades que sólo me limitan a pensar si escogí bien mi vocación,si soy buena en esto o no. En fin podría definirlo en la frase "te quiero en todos los tiempos y modos del verbo" nada más que lengua y literatura. Ay de mi! que los vocativos se apiaden en mi en este año que los sonetos me ayuden. Y podría implorar todo el día a todos los tipos de palabras que existen pero me limitaré a estudiarlos. Miedo modo on! Sassure tene piedad de mi el 30 por favorrrrr

jueves, 12 de marzo de 2015

No vino, nunca llegó

Mientras esperaba aquel tren me preguntaba si hacía bien en marcharme, no quería irme, eso era lo único claro que había en mi mente. Tal vez el hehco de que tenía el corazón roto tenia mucho que ver en eso, pues uno sólo accede a los saberes del  universo cuando está triste y lo que le sobra es tiempo para pensar sobre lo que hizo mal en ese lapso de tiempo. No quería dejar mi hermoso y bello Santiago, pero las circunstancias me obligaban, mientras esperaba en la terminal de trenes en la cuna de poetas y cantores, bella ciudad de La Banda, tantos recuerdos afloraban en mi mente, tal vez sólo era el hecho de que los Lapachos estaban floreciendo y eso me ponía todo de color rosa como aquella bella y dulce flor que tantas veces había estado presente en mis romances y en mis desventuras por las calles de aquel tan hermoso pueblo en transición. Tal vez esperé que fuera él, tan gigante en cunato a personalidad  pero tan pobre de corazón, la vida no es cómo las películas, el galán no siempre aparece en el momento exacto, en este caso sabía que nunca aparecería, todavía recuerdo cuando lo conocí en la terminal de omnibus en Santiago pero todo era tan lejano, aquellos helados a orillas del Río Dulce ya nada significaban, en su momento parecían eternos al igual que el amor que comenzaba a aflorar en nuestros corazones, pero la realidad lamentablemente era muy distinta. Él nunca apareció, me sentí apenada, nunca le había contado lo que yo una vez había hecho por él, se estaba yendo de nuevo a su provincia mientras yo estaba en una reunión muy importante en la plaza Sarmiento cerca del Club Mitre y el tan añordo 8 de abril, me escapé y corrí lo más que pude para llegar a despedirlo y conseguir  un abrazo o algo más según como transcurriera todo, pero hice un mal calculo y cuando llegué ya no estaba, como así lo nuestro que nunca había llegado a ser nuestro se perdió en aquellas paredes de la terminal donde todo había comenzado tiempo atrás, no culpo a las casualidades o al destino, sólo la vida no es una película y tal vez no era para nosotros, a él no pareció afectarle en nada. Cuando volvió a Santiago lo que alguna vez existió ya no estaba, y esa fué una de las mil razones que me obligaban a irme. Solo quería mi historia, nuestra historia en las calles bandeñas, una que pudiese recordar más allá de los cortos meses que eso había durado. Pero él no vino, nunca no llegó. Y sólo me fuí en la triste espera de encontrar un mejor lugar, y a él nunca más lo ví, nosé si fue corriendo detrás de mi tren, nunca me enteré por tanto prefiero no pensarlo porque no son cosas que él haría por alguien, menos por mí. Igual siempre te recuerdo, mis labios pronuncian tu nombre cada tanto y cuando vuelvo a Santiago el viento parece susurrarme tu nombre en silencio, el aire huele a tu perfume pero tu presencia es algo que jamás volvi a encontrar.