Frida

Frida
Viva la vida

miércoles, 11 de marzo de 2015

Lobos y corderos

Cuando se trata de convivencia, la cuestión no es tan fácil como parece, estoy entrando en mi segundo año del terciario y es el tercer lugar donde voy a quedarme, espero este lugar resulte factible y me permita permanecer un periodo de tiempo prolongado. La primera vez que me mude sola (con dos ex compañeras de la secundaria) todo parecía de color de rosas, todo era nuevo y tan lindo, pero las diferencias no tardaron en aparecer,dado que tres personalidades totalmente opuestas bajo un mismo techo era algo dificil de sobrellevar. Los problemas parecian ser estupideces desde mi punto de vista, pero creo que no sabia lo que estaba formandose en ese departamento en ese momento. Los meses trancurrian "Bien" dentro de inumerables encuentros entre mis dos compañeras, en la que yo me sentia el ring de batalla, ambas trataban de ponerme en contra de la otra y eran situaciones que se mezclaban con mis estudios lamentablemente, acto seguido "el novio" un factor clave en los sucesos, uno queria ir al baño, él estaba en el baño, queria sentarme en mi silla, él estaba en mi silla, quería mi taza, él.. bueno quedó claro creo. La verdad es que me canse de lidiar con cierta niña que no habia madurado lo suficiente para cierta cinvivencia, pero ella creía que si. Traté de no discutir, de mantenerme al margen, sumisa, sin nada que reprochar, pero habia momentos en los que no hacia falta buscar motivos para ser el foco de las peleas. Guardé mi ira durante tres meses, hasta aquella noche donde todo explotó como una bomba. Había llegado muy cansada, tenía un examen anteriormente y mi cerebro necesitaba paz. Subí las escaleras como cordero inocente que se dirigia ingenuo al lugar de su funeral, saqué mis llaves y oh la puerta me esperaba abierta, no voy a contar con exacto detalle lo que fue, prefiero metaforizarlo, crei que me derrumbaba por dentro, queria llorar pero quería ser fuerte en ese momento donde el lobo y su madre habían llegado para deborarme como un cordero sin protección, sin entrenamiento lanzado al mundo donde se dio cuenta que no pertenecia, pues algunos nacen lobos, otros sin embargo corderos y lamentablemente la suerte no estuvo de mi lado. A la mañana siguiente tome mis cosas y me fuí llorando, no como cordero como persona. Agradezco esas experiencias, ahora creo que me convertí en lobo, la vida te cambia nose si para bien o no, pero te hace crecer, te hace fuerte, te hace humana.

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